lunes, 9 de marzo de 2015

Somos esclavos de las redes sociales



Las redes sociales se han convertido en la actividad número uno  tanto en la web como en la vida diaria de las personas. A día de hoy… ¿Quién no ha oído hablar de Facebook, Twitter o Whatsapp?


Fuente: Soxialmedia

Todos somos conscientes de que cualquier tipo de avance que nos facilite la vida y por supuesto la comunicación con nuestro entorno y el mundo real, es bueno.  Pero…  ¿Realmente las redes sociales nos proporcionan bienestar? 

Las redes sociales serían beneficiosas si en lugar de  utilizarse como pasatiempo se utilizaran  como herramientas de comunicación, ya que nos  permiten comunicarnos con cualquier persona, en cualquier situación, y lo que es mejor aún, desde cualquier parte del mundo en un momento determinado.

El problema surge cuando estas redes sociales convierten a las personas en esclavos de ellas. Nuestro móvil, Facebook, Whatsapp, estado o simplemente foto de perfil en muchos casos, es mucho más importante que nuestra propia vida real. Por tanto, estos medios de comunicación definen nuestra personalidad y generan un propio estilo de vida.
En ciertas situaciones  incluso llegamos  a sentir ansiedad cuando no podemos acceder a internet, no lo llevamos encima o simplemente no encontramos nuestro dispositivo móvil (aunque sea durante unos segundos),  por lo que crea absoluta dependencia y nos priva de nuestra libertad. 

Las redes sociales van cerrando  poco a poco nuestra propia voluntad y es entonces cuando  empezamos a sentir una atracción fuera de lo normal. Disminuyen nuestro instinto y con ello nuestra capacidad de reacción. Bloquean nuestra capacidad de concentración y lo que es peor aún, hacen que nuestro entorno se convierta en algo que pasamos totalmente desapercibido creando al mismo tiempo una realidad paralela.
De hecho, hay muchos casos en los que este tipo de adicción  ha terminado con familias, amistades y sobre todo con relaciones de pareja.

Los llamamos redes sociales por el hecho de que nos ayudan a socializarnos y nos gusta tener muchos amigos que a diario nos siguen, nos hablan o  comparten nuestras publicaciones, pero en realidad cuanto más conectados estamos más solos nos sentimos. Su excesivo uso nos vuelve más fríos. Nos hace alejarnos del presente y por tanto de nosotros mismos. Hemos dejado de apreciar los detalles y las pequeñas cosas de la vida, ya que cada vez que podemos disfrutar de un rato de silencio con nosotros mismos…. ¡Tenemos el móvil para distraernos! Y aunque realmente no haya nada importante que hacer con él,  no apartamos la vista.

Con esto no pretendo ofender a nadie ya que incluida yo, tengo perfil en la mayoría de estas redes sociales. Pero a menudo me pregunto ¿Realmente no seriamos más felices sin la necesidad constante de demostrar continuamente lo felices que somos?

Entiendo que es la propia sociedad en la que hoy vivimos la que nos obliga a estar continuamente  conectados porque de lo contrario automáticamente quedaríamos aislados del resto,  pero lo que sí es cierto y me gustaría que reflexionáramos sobre ello, es que depender de un objeto físico  es realmente triste y no hay nada de productivo en ello. Nada se podrá nunca comparar con el calor, el afecto y la sensación de bienestar que proporciona una relación física, ya sea con nuestra pareja, nuestros amigos o nuestra familia.
Necesitamos pasar más tiempo con nosotros mismos y crecer como personas independientes capaces de marcar nuestros propios límites.

Aquí os dejo un video que me gustaría que vierais ya que resume muy bien todo lo que he intentado explicar anteriormente.






¡Espero que este post os haya hecho realmente reflexionar!