Las redes sociales se han convertido en la actividad número
uno tanto en la web como en la vida
diaria de las personas. A día de hoy… ¿Quién no ha oído hablar de Facebook, Twitter
o Whatsapp?
![]() |
|
Fuente: Soxialmedia
|
Todos somos conscientes de que
cualquier tipo de avance que nos facilite la vida y por supuesto la comunicación
con nuestro entorno y el mundo real, es bueno. Pero… ¿Realmente
las redes sociales nos proporcionan bienestar?
Las redes sociales serían beneficiosas
si en lugar de utilizarse como
pasatiempo se utilizaran como
herramientas de comunicación, ya que nos permiten comunicarnos con cualquier persona, en
cualquier situación, y lo que es mejor aún, desde cualquier parte del mundo en un
momento determinado.
El problema surge cuando estas
redes sociales convierten a las personas en esclavos de ellas. Nuestro
móvil, Facebook, Whatsapp, estado o simplemente foto de perfil en muchos casos,
es mucho más importante que nuestra propia vida real. Por tanto, estos medios
de comunicación definen nuestra personalidad y generan un propio estilo de
vida.
En ciertas situaciones incluso llegamos a sentir ansiedad cuando no podemos acceder a
internet, no lo llevamos encima o simplemente no encontramos nuestro dispositivo
móvil (aunque sea durante unos segundos), por lo que crea absoluta dependencia y nos
priva de nuestra libertad.
Las redes sociales van cerrando poco a poco nuestra propia voluntad y es
entonces cuando empezamos a sentir una atracción
fuera de lo normal. Disminuyen nuestro instinto y con ello nuestra capacidad de
reacción. Bloquean nuestra capacidad de concentración y lo que es peor aún,
hacen que nuestro entorno se convierta en algo que pasamos totalmente
desapercibido creando al mismo tiempo una realidad paralela.
De hecho, hay muchos casos en los que este
tipo de adicción ha terminado con
familias, amistades y sobre todo con relaciones de pareja.
Los llamamos redes sociales por el hecho de
que nos ayudan a socializarnos y nos gusta tener muchos amigos que a diario nos siguen,
nos hablan o comparten nuestras
publicaciones, pero en realidad cuanto más conectados estamos más solos nos
sentimos. Su excesivo uso nos vuelve más fríos. Nos hace alejarnos del presente
y por tanto de nosotros mismos. Hemos dejado de apreciar los detalles y las
pequeñas cosas de la vida, ya que cada vez que podemos disfrutar de un rato de
silencio con nosotros mismos…. ¡Tenemos el móvil para distraernos! Y aunque
realmente no haya nada importante que hacer con él, no apartamos la vista.
Con esto no pretendo ofender a nadie ya que
incluida yo, tengo perfil en la mayoría de estas redes sociales. Pero a menudo
me pregunto ¿Realmente no seriamos más felices sin la necesidad constante de
demostrar continuamente lo felices que somos?
Entiendo que es la propia sociedad en la que
hoy vivimos la que nos obliga a estar continuamente conectados porque de lo contrario automáticamente
quedaríamos aislados del resto, pero lo
que sí es cierto y me gustaría que reflexionáramos sobre ello, es que depender
de un objeto físico es realmente triste
y no hay nada de productivo en ello. Nada se podrá nunca comparar con el calor,
el afecto y la sensación de bienestar que proporciona una relación física, ya
sea con nuestra pareja, nuestros amigos o nuestra familia.
Necesitamos pasar más tiempo con nosotros mismos
y crecer como personas independientes capaces de marcar nuestros propios límites.
Aquí
os dejo un video que me gustaría que vierais ya que resume muy bien todo lo que
he intentado explicar anteriormente.
¡Espero
que este post os haya hecho realmente reflexionar!
