A mediados del siglo XX,
durante los años 50 y 60, la imagen de la mujer estaba asociada a los anuncios de alimentación, venta de
electrodomésticos o productos de limpieza.
Era una época en la que la mujer debía complacer a su marido en todo
momento y dedicarse exclusivamente al cuidado de la casa y de los niños.
Los pocos anuncios que había,
estaban basados en el machismo y eran totalmente denigrantes para el género
femenino, aunque en ningún momento se mostraba a la mujer como símbolo erótico, sino como un
modelo a seguir en cuanto a su comportamiento.
Fuente: Nosoloilustraión Fuente: Nosoilustración
En los años 70, la situación
era similar, aunque a medida que pasaba el tiempo se empezó a hablar de
"la nueva mujer" como consecuencia de los grandes cambios culturales
producidos hasta el momento.
Es a partir de los años 80, cuando los
publicistas comienzan a utilizar la
imagen de la mujer como símbolo erótico y hacen referencia a ciertas partes de
su cuerpo como simple reclamo publicitario.
Fuente: ComicPublicidad Fuente: Esteban Escobar
Mujeres despampanantes, vestidas de forma
provocativa para resaltar determinados artículos o productos y en ocasiones,
con trajes de baño minúsculos que no dejan lugar a la imaginación. Dejan a un lado la valía
personal o personalidad de la mujer para
anteponer su belleza física y su figura, mientras que en el caso del hombre, sigue
sucediendo todo lo contrario. La mayoría de las veces que aparece la imagen de un hombre en publicidad es para representar fuerza,
poder y hombría.
Por lo que, como bien dice Arturo Sánchez: “Las mujeres, por
desgracia, han adquirido a lo largo de estos años en el terreno publicitario
una serie de roles, que en poco han contribuido a la lucha por una sociedad
igualitaria.”
A continuación os dejo un ejemplo de un spot que
promueve la igualdad de género, y que a mí personalmente me encanta (aunque seguro que
muchos ya lo conocéis). Espero que os guste.
Como podemos ver, gracias a la lucha
constante de muchas personas, la publicidad cada vez va teniendo más presente
la importancia de la mujer como consumidora y no únicamente como símbolo
publicitario. De todos depende conseguir una publicidad impactante,
llamativa y chistosa, al mismo tiempo que respetuosa tanto para el género masculino
como para el femenino.
¡Luchemos por una publicidad igualitaria!


